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Villa La Paz, Colonia Piamontesa
1858 - 17 de Octubre - 2010
Cuna de la Colonización Agrícola

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Historia:

 

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 CAPITULO 2: EL PERIODO MORELIANO

2. 1
2. 2
2. 3
2. 4
2. 5
2. 6
2. 7
2. 8
2. 9
2.10
2.11

No podemos tomar las costumbres de los habitantes que andan sin Dios y sin esperanza
De distintos valles y no los mejores
Y vino el primer pastor y hubo una Blanca Escuela

2.12
2.13
2.14

Queda decretada la construccion de la primer Iglesia Valdense de America
Confirmacion de la Construccion
La Azotea

2.15
2.16

Todo el mundo es pastor exepto el mismo pastor
Ultima visita de Pendleton

2.17
2.18

Fin del pastorado de Morel
Fin de la Sociedad Agrícola

2.19
2.20

 

El periodo Moreliano
 

Si es lógico afirmar que Doroteo García fue la figura excluyente de la época  pre-fundacional y de la propia fundación del pueblo los difíciles años del comienzo de la vida del propio pueblo tendría como protagonista excluyente aglutinando a favor o en contra todas las atenciones la figura del pastor Miguel Morel desde 1860 a 1869.

Mucha fue la lucha que tuvo que enfrentar para mantener enhiesta la moral y la unidad del pueblo ante enemigos internos y externos que al final triunfarían. Fue una historia sin final feliz, pero la figura de Morel perduraría en el recuerdo eterno de los paceños por su ejemplo de entrega sin concesiones y su predicación con el ejemplo como muy pocos personajes a lo largo de la historia pudieron hacerlo.

Para comienzo de este tramo tan apasionante de la historia paceña hojeamos la traducción francesa de una carta que Doroteo García enviará a Juan Pedro Baridon.

Julio 15. 1859

J.P.Baridon

Acompaño de todo corazón a Vd. y a sus amigos los valdenses de la Colonia, en la alegría que van a experimentar con la lectura de las cartas del Valais, cartas que tengo el placer de enviarle y que he recibido recién por intermedio del Sr. Pendleton. En ellas verán primeramente la decisión del Santo Sínodo que tuvo lugar en Lucerna de enviar a la colonia un pastor y un maestro. El Sr. Pendleton me escribe que ellos partirán  a fines de septiembre o principio de octubre. Llegarán ahí en los primeros días de diciembre y creo que acompañados por algunas familias.

Es evidente que el Señor ha bendecido a Vds por haberse radicado en la Colonia del Rosario y yo humilde ejecutor de su Divina Voluntad, no puedo menos que estar satisfecho al contemplar la prosperidad de que Vds. están gozando. Mi humilde sentir es que el porvenir de la Colonia del Rosario está asegurado. Comunique estas mis palabras a todos los valdenses que lo rodean y salúdelos en mi nombre a todos ellos.

Ahora bien; está la cuestión de la casa habitación para el pastor y el maestro. Es claro que Vds. deben seguir a este respecto a las instrucciones del Sr. Pendleton. Pero como él ignora aún las concesiones que se le han hecho a Vds. para la Iglesia y la Escuela, me parece útil hacerles observar que la Casa del Pastor tiene que construirse en el terreno que pertenece a la primera y la del maestro en el terreno que es de las segundas. Sería conveniente que las paredes fueran de piedra, pero creo que esa construcción es imposible, dado el poco tiempo de que disponen Vds. yo me ofrezco a ayudarles en todo lo que Vds. crean conveniente.

El patrón del Paquebote que les lleva la presente, además de otra correspondencia, lleva para Vds. dos arados americanos, de los cuales uno lo destinamos para Costabel.

El Sr. Quevedo y yo hemos querido hacerles ensayar esos nuevos arados tirado por bueyes y Vds. serán testigos de sus excelencias desde los primeros ensayos.

Arando dos veces y pasando el rastrillo otras dos veces, alternativamente, es operación suficiente para sembrar todo. Si tienen un poco de paciencia aprenderán pronto a conducirlos como es debido; también estos arados pueden ir tirado por caballos si son mansos. Hacia Fines de mes me encontraré con Vds.

 

 

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2. 1
Una carta a la Argentina
 

 

Aquí ofrecemos una carta enviada por Doroteo García a agricultores saboyardos instalados en la República Argentina e interesados en venirse a la naciente Colonia.

Mayo 20. 1859. Sres. Roch, Chevrot y Charles Goboudot. San Nicolás de los Arroyos. Buenos Aires.

Nuestro socio Mr. Duplessis acaba de entregarme una carta que Vds. le dirigen con fecha 6 del corriente, en la cual le piden informes sobre la Colonia Agrícola del Rosario Oriental, y le manifiestan los deseos que Vds. y otros de sus compañeros agricultores tiene de trasladarse a ella, después de informados de las condiciones de locación y de la buena calidad y situación del terreno.

Como Presidente de la Sociedad y de acuerdo con el Directorio, y el Sr. Duplessis, voy a contestar a dicha carta y a dar a Vds. y sus compañeros los informes que piden.

Desde luego me es muy agradable ofrecer a Vds. establecerse en un terreno fecundisimo, dentro de un área extensa, circundado de abundantes Montes para toda clase de construcciones rurales. La Colonia está situada a dos leguas de la embocadura del Río Rosario, que es muy caudaloso y navegable- dentro de la Colonia hay un puerto de dónde está en comunicación- con Buenos Aires a quince leguas- con Montevideo a 25 leguas y con la Colonia del Sacramento a 7 leguas. Actualmente existe comunicación entre la Colonia y nuestro Puerto- 1º por diligencias semanales – 2º por medio de dos buques que se ocupan en tráfico con los establecimientos del Rosario y la villa de este nombre situado enfrente al pueblo” de La Paz” que hemos trazado dentro de la Colonia para hacerlo centro de sus futuros progresos. Todo esto que acabo de exponer lo verán Vds. más fácilmente en el plano de la Colonia, que acompaño para mejor ilustración de Vds. y de sus compañeros.

Tengo que prevenir a Vds. que ya tenemos un principio respetable de Colonización. En las 80 chacras de 36 cuadras ya mensuradas en una parte de la Colonia para los Vaudois- 40 familias se hallan ya establecidas. Otras 50 existen destinadas para 50 familias noruegas que deben venir.

Ahora tengo que satisfacer los deseos de Vds., respecto a las condiciones con que admitimos colonos.

Primero: Les venderemos chacras de 36 cuadras de tierra a razón de siete patacones, pagaderos la mitad al contado, y la otra mitad a un año de plazo.

Segundo: O bien les daremos una chacra a cada familia de 5 personas al menos, con la condición de pagarnos el terreno con la tercera parte de las cosechas que hagan durante cuatro años. Se estipula que han de sembrar catorce cuadras cada año, a saber  8 o 10 de trigo, y el resto de maíz, papas, porotos, etc. Los colonos traerán los fondos para comprar los animales de labranza, vacas, etc. La abundante madera que existe en la Colonia se ofrece a los Colonos para la construcción de sus habitaciones y para consumo de sus familias, sin cargo alguno.

Para mejor explicación de detalles y proceder en este negocio a satisfacción de todos, sería conveniente que alguno de Vds. viniese a Montevideo, autorizado por los demás labradores que estén dispuestos a trasladarse al Rosario.

 

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2. 2
Precios-Escuela-Iglesia-Tahona-Titulos
 

 

Estos son algunos de los interesantes temas tocados en esta carta del 16 de mayo de 1859  y que dice lo siguiente:

Contestando sus cartas del 26 de abril y 7 del presente, de que se ha enterado el Directorio, ha resuelto lo que sigue:

1º- Que venderá bien sea a los colonos o a artesanos laboriosos, los solares que hayan de poblar dentro del término de un año, 25 varas de frente y 50 varas de fondo a 30 pesos a plazos que Vd. arregle con ellos dentro del año.Se autoriza la venta en solares de las cuadras que rodean la plaza a condición que todos los frentes a la plaza y 50 varas fondo han de quedar sin enajenar.

2º- El precio de terrenos de chacra será de diez pesos la cuadra, la cuarta parte al contado, el resto a plazos conveniente. Las chacras de menos extensión entre Concordia y Sarandi, no hay intención de vender por ahora.

3º- Se autoriza la compra de las vacas y bueyes que Vd. vea ser necesario dar a los colonos al mejor precio que se pueda. Pero es necesario que Vd. haga diligencia, por si y por los amigos del Sr. Zuvillaga, para obtenerlos a los precios lo más moderado.

Tenga Vd. presente por ahora y para después que Camusso o Sierra estarán en aptitud de vender en cuanto empiecen a tener cría. Esto es sin perjuicio de la orden que Vd. recibe, de ir comprando el número de vacas que sea preciso- para contentar a los colonos.

Quedo satisfecho con que los colonos se vean servidos con la cuadra destinada para iglesia, escuela y tahona, así como que hagan su cementerio en la chacra número 32 que Vd. me dice, escogiendo un extremo de ella para que quede el resto en estado de venderse o de colocar algún colono.

Respecto a los títulos de las chacras del Rosario a los propietarios Costabel llevó encargo de recibir un documento provisorio del Sr. Caravia, y a este le rogué me avisase de número y nombre del que hubiese entregado sus títulos. Ni uno, no otro han cumplido mi encargo. Pero yo escribo al Sr. Caravia rogándole me dé aviso de esto. La propiedad de esos hombres está garantida ante todo, EN LA BUENA FE DEL DIRECTORIO y en la notoriedad pública.

Veo lo que Vd. me dice respecto a las miras de rivalidad que se presentan del otro lado del Rosario. No harán nada, lo siento y es preciso trabajar en sentido contrario a lo yo cooperaré ardientemente. Yo no sé  si los precios de solares y de chacras parecerán altos, pero de mi cuenta otorgo los plazos que es un correctivo al precio, que Vd. sabrá valorar y exponer como corresponde a los licitadores.

La convocación de la asamblea de accionistas está suspendida por razones de conveniencia, espero que en unos días más le llamaremos: en el entretanto Vd. puede mandar lo que haya escrito sobre la colonia.

Temo que la indisposición que Vd. padece perjudique la pronta adquisición de bueyes y vacas. Deseo que este restablecido y que no se perjudiquen los fines que nosotros nos proponemos.

Diga Vd. a Baridon que por Roselló contestaré su carta y que le irán 4 bolsas de harina-que no le he podido entender bien su carta; - que tengo cartas muy satisfactorias de Mr. Pendleton que espera vengan 1000 personas a la Colonia en todo el año próximo. Esta noticia y la próxima remisión de un pastor para la Colonia deben serles muy agradables. En una carta de Mr. Mallan de que le pasaré un ejemplar, hay algo desagradable de Mr. Rostin.- Sin más lugar.

 

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2. 3
Carta de Doroteo García a Pendleton
 

 

En esta interesante misiva se delinean aspectos fundamentales de la marcha inicial  y de la ingerencia del capellán anglicano en la naciente colonia.

Mayo 30. 1859

T.H.Snow Pendleton

Inglaterra.

                                          Me ha causado gran placer el conocer a través de su carta fechada en Southampton el 6 de abril, su feliz llegada y el excelente estado de ánimo suyo y de sus esfuerzos en procurar todas las facilidades posibles a nuestros valdenses del Rosario. Confío en que con su presencia en el Piamonte será un gran servicio para nuestra causa y que sus esperanzas de aumentar el número de colonos hacia esta Colonia, se verán plenamente realizados.

En cuanto a sus observaciones respecto a la pérdida de tiempo y a los gastos que le ocasiona la prosecución de su empresa, les hemos dado la debida atención, mis colegas y yo. Encontrará así, adjunto una carta nuestra en la que le asignamos la mejor compensación que podemos ofrecer actualmente y esperamos que Vd. la encontrará aceptable.

La condición de la Colonia es próspera y tengo una carta muy satisfactoria de Baridon, fechada el 1 de mayo pasado. Los colonos están completamente satisfechos con las concesiones más amplias que les hemos acordado; están preparando las tierras para sembrar trigo; 38 familias están ya establecidas; dos de ellas todavía no han llegado debido a sus contratos en Florida; pero, con gran disgusto mío unas 5 familias, Geymonat, Pasquet, Avondet, Fourné y Gos has rescindido sus contratos y atraídos por promesas de los de Concordia, se han ido a emplear allí hace más de un mes. Después de su partida, y de acuerdo a los deseos de los colonos se ha solucionado satisfactoriamente el asunto de la iglesia y del cementerio. Para la erección de la Escuela, la Iglesia y el Molino se les ha dado una manzana entera de 10.000 yardas dentro de la proyectada villa de” La Paz” y para ayudarlos se les ha prometido una donación de 200 dólares destinados para la construcción de la Iglesia. Este último rasgo habla por si mismo, (por si solo) y será la mejor credencial nuestra ante aquellos que no nos conocen o que ignoran nuestros sentimientos hacia los colonos en lo que, respecta a sentir la tolerancia en materia de religión.

Para complacer ofertas que nos han hecho, con el fin de alentar la inmigración a la Colonia con procedencia de Suiza y ante dos pedidos de parte de saboyanos, establecidos en San Nicolás de los Arroyos (Provincia de Buenos Aires) que parecen no estar muy satisfechos allí, y con el propósito de suministrar a Vd. material nuevo que le pueda ser útil en su empresa, me permito enviarle unas 25 copias de la “Breve noticia de la Colonia” que hemos considerado conveniente publicar.

Esperamos ansiosamente noticias suyas luego de su vuelta del Piamonte. Entre tanto quedamos de Vd.

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2. 4
Carta de Dorteo García a Robillard
 

 

En esta carta que manda el padre de los colonos al primer administrador de la Colonia señala en su parte central que solares en la villa de La Paz no se pueden conceder sino a personas de buena conducta.

Enero 29 de 1859.

Sr. Dn. C.Robillard.

Mis colegas del Directorio me han dado cuenta de haber resuelto que Vd. ocupe con su familia las habitaciones de quincha que se construyeron últimamente, y le autoricen a gastar trescientos pesos, y no más, en la construcción de las dos piezas contiguas de material que les ha propuesto, entendiendo que en esta suma quedan incluidas las puertas y ventanas y todo el gasto que se ha de hacer. Estando aún pendiente la cuenta particular de Vd. diríjala a ellos para arreglar este asunto.

Vd. ya está informado de que mis colegas se van a ocupar de la adquisición de más bueyes y vacas para los que van a venir de Florida. Si falta alguna vaca el Sr. Camusso le facilitará en el entretanto. Adjunta hallará una orden para recibir de Solares dos yuntas de novillos, ya bueyes, póngalos a prueba en el arado y resultando ser buenos, aunque no lo sean tanto como bueyes viejos, gire Vd. a mi cargo a razón de 44 pesos la yunta.

Baridon lleva orden para examinar en Escudero la Atahona allí existente y decir si le agrada. Respecto a las carretas que pronto deben ir a traer los Vaudois de Florida- Vicente y otros de esas cercanías, no se con un aumento de precio hasta 16 pesos por viaje. Encargo a Costabel que se vea con Vd. a este respecto antes de ir a la Florida; el precio que en el Rosario se ajuste puede servir de regla para las carretas que el pueda hablar allí, me parece que han de ser más de 20 viajes, y le prevengo que le es permitido traer en ellas el trigo de la semilla. Esto sólo comprende a los colonos que son los que reembolsan. Los otros que cambian el terreno pueden pagar o indemnizar el aumento que resulte por este lado.

Solares en la Villa de La Paz no se pueden conceder sino a artífices que Vd. proponga al Directorio, personas de buena conducta no se venden ni se arriendan.- Se les concede el uso del terreno libremente por plazo determinado y si cuando  se decida el precio, les acomoda, pueden adquirir la propiedad.

 

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2. 5
Troncos cerca de la boca del Sarandí
 

 

Están hablados los patrones hace tiempo para este objeto. En la primer bajamar, cualquiera de ellos avisará para que con los hombres y hachas que Vd. pueda reunir se corten y se abra el paso al río. Arreglé esto con ellos y Don Alejandro ayudará.

Proceda a la venta en el Colla de los 8 puntales de 5 varas que han quedado sin empleo. Mándeme la cuenta del costo del rancho que se hizo últimamente.

No omita Vd. la remisión de las cuentas de diciembre y enero. En cualquiera de ellas puede venir en una sola partida para ahorrar escrituración y tiempo, el costo de dicho rancho, y a su tiempo la del nuevo edificio o cualquiera otra obra que se emprenda. Sin más.

 

 

Miguel Morel

En el momento álgido de la discusión acerca de la oportunidad de emigrar de los valles en los años 1855 y 1856 el pastor de Rorá Miguel Morel había sido el más decidido defensor y propagandista de la emigración. En la gran asamblea de Torre Pellice del 15 de febrero de 1856 para hablar del tema que apasionaba todos los ánimos y ante la presencia del propio moderador Revel que se mostraba reacio a aceptar ese éxodo de los valdenses Morel defendió la causa con fervor. Con sólo 40 años de edad y familia se ofreció espontáneamente para ser el conductor espiritual de la nueva colonia valdense del Uruguay. El sacrificio que hacía era muy grande, pues no sólo dejaba su patria, sino que se dirigía hacia un país desconocido para asumir la dirección de una obra muy difícil y sumamente delicada. Pero de acuerdo con la rectitud de proceder que lo caracterizaba, consideró como un deber ineludible, venir al Uruguay para guiar a aquellos a quienes él mismo había decidido a emigrar.

Junto con su familia y unas cuarenta personas más salió de Génova el 26 de enero de 1860. La travesía fue peligrosa y larga. El agua escaseaba, la pequeña provisión restante era de mala calidad por guardarse en barriles de madera en vez de recipientes de hierro. Los pasajeros supersticiosos acusaban a los valdenses de ser la causa del atraso del velero y del mal tiempo reinante; ya empezaban a murmurar que si no se echaba al agua a aquellos herejes, no se llegaría nunca a Montevideo.

De este modo Morel se iba preparando para la vida agitada y amarga que le esperaba en su nueva tierra de adopción. El barco llegó a Montevideo el 26 de abril y el 29 Morel dirigió el culto en el templo protestante inglés.

El 3 de mayo se embarcó en un vapor de cabotaje, acompañado por Doroteo García desembarcó en la Boca del Rosario, pasó la noche en la Estancia de los Oribe y al día siguiente, el 6 de mayo, llegó a La Paz.

La Paz era entonces una pequeña aldea que se componía de la casa del Director de la colonia, de un gran galpón, de un pequeño molino y de dos casas particulares. Allí se le ofreció un almuerzo, al cual asistió  García, que reiteró a Morel y a los colonos su firme propósito de ayudar a la colonia, recién fundada.

Dejemos que el propio Morel nos cuente su visión del arribo en carta que envía al Moderador el 21 de mayo de 1860.

Dice Morel: Desembarcamos en la desembocadura del Rosario,y pasamos la noche en un rancho de los Oribe. El señor García, que nos acompañaba, tomó la delantera para avisar a los valdenses de nuestro arribo. Algunos llegarían esa misma noche para darnos la bienvenida y pasar la noche con nosotros. El lunes 6 de mayo otros arribarían con sus carros para llevar nuestros efectos, y por la noche estábamos en la Colonia dónde nos esperaban las mujeres y los niños. El 8 el señor García me hizo montar a caballo desde las 8 de la mañana para recorrer la colonia, visitar todos los ranchos y levantar la estadística de la cosecha... He visto con mucho placer y asimismo con sorpresa que nuestros valdenses han desplegado una gran actividad en este primer año de su establecimiento; todos están viviendo relativamente bien, se han construido muchos ranchos y han cosechado mucho trigo, maíz y zapallos. Están muy contentos de su establecimiento  en el Rosario, y no lamentan haber dejado los peñascos que la mayoría debía cultivar en los valles... También el 8 de mayo habían preparado un almuerzo para festejar nuestra llegada, al que asistió, además el señor García, las personas amigas de la colonia que habitan en el vecindario; no nos hemos olvidado de vuestro nombre, y hemos brindado a vuestra salud...

 

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2. 6
Comienzos del ministerio
 

 

La colonia a la llegada de Morel, estaba en sus comienzos y no tenía verdadera organización. Había que ocuparse con urgencia de la parte espiritual; era necesario acostumbrar a los colonos a una vida disciplinada, honesta y moral; era menester dirigirlos en todo sentido, reprimir los abusos, mantener enhiesto el honor valdense ante los vecinos que observaban. La tarea era pues abrumadora, tanto más si se tiene en cuenta que Morel estaba solo en la brecha, sin la ayuda de la iglesia madre, que por su lejanía no podía prácticamente ejercer ninguna influencia eficaz sobre los colonos. Sin embargo, el nuevo pastor, después de una visita a las familias de la colonia, se puso valientemente a la obra con ese espíritu tesonero que fue su característica. Ante todo, se constituyó la iglesia nombrándose el primer Consistorio integrado por tres miembros a saber: Juan Costabel, Bartolo Ugon y Esteban Planchon los dos primeros como ancianos y el tercero como diácono.

Los cultos se celebraban en el galpón de la sociedad que había servido de alojamiento a los primeros emigrantes y que estaba, en ese tiempo, abierto a todos los vientos, puesto que las ventanas no tenían vidrios; los bancos eran de tablones rústicos apoyados sobre piquetes plantados en tierra. Allí se hacía también la Escuela Dominical. Más tarde, una parte del galpón, separada con un tabique, sirvió de casa-habitación para el maestro. El pastor se alojó en la casa del Director hasta que se le pudiera construir un rancho.

 

 

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2. 7
La casa para el Pastor
 

 

En la siguiente carta Doroteo García escribe a Miguel Morel en relación a la construcción de la casa para el pastor. La misma es textual:

Agosto 4 de 1860.

Reverendo Monseñor Morel:

             SR.MOREL UBICACIÓN: He recibido su estimada carta del 24 del mes pasado y me he alegrado al saber que toda su familia goza de excelente salud y que el Sr. Morel padre, ha llegado con toda felicidad. Como el Sr. Quevedo está ausente desde hace algún tiempo, me he visto impedido de poner en ejecución mis proyectos y mis deseos de dar a Vd. un lugar adecuado para que se establezca y trabaje en tareas agrícolas. Las objeciones que Vd. me hace respecto a los lotes números 5, 6, 7 y 8 se unen a la dificultad extrema que experimenta el Directorio al alterar sus puntos de vista sobre el terreno situado entre el casco o cabeza de la Colonia y el Rosario, terreno en el que Vd. desearía establecerse.

En mi informe de noviembre 13 de 1858, página 10, encontrará establecidos dichos puntos de vista.

El Directorio no está dispuesto a alterar las disposiciones tomadas con anterioridad, a pesar de lo que dijera en contrario el administrador Sr. Robillard que no comprendía los propósitos nuestros.- pero queriendo al mismo tiempo darle una prueba de la estima y del interés que sienten por Vd. y por los servicios que Vd. va a prestar a la Colonia Valdense, el directorio ha aceptado mi proposición de dar a Vd. en plena propiedad(sin condiciones) incondicionalmente para Vd. y sus futuros herederos, la Granja Número 1, que estaba destinada para el hermano de Baridon.

 

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2. 8
Morel Donación Campo
 

 

Desde este momento dicha granja le pertenece y por consiguiente puede trabajarla como mejor le parezca. Tendré el gusto de enviarle el título de propiedad al mismo tiempo que el Sr. Bonjour y esperamos que esta donación será de su entera satisfacción.

 

 

Nuevos Colonos

La carta del Sr.  Pendleton por el último correo está fechada en Ginebra a Junio 5, de paso de los valles.- donde él pasó el mes de mayo para Inglaterra.- Me anuncia en ella el embarque de 20 personas para la Colonia en el transcurso del mes de junio y que él se ocupará del envió del Preceptor. En mis últimas cartas le he hablado mucho de la necesidad de pensar urgentemente en la Iglesia y en la casa que Vd. deberá ocupar. En estos días he nombrado el Comité compuesto por los señores Hughes, Michaelson y De Liste, que se ocupará de la suscripción a levantarse en vista de esos gastos. Estos señores oirán con agrado sus puntos de vista sobre los edificios a construirse, dado que lo principal es que Vd. pueda establecerse con su familia cuanto antes. Además en la misma casa tendrá que alojar el Administrador de la Colonia, pues Vd. comprenderá que no podemos prescindir de él.

Sus cartas y la de los colonos que Vd. me expidió en mayo, las envié por  el correo del 30 de junio; y las 3 cartas que Vd. me envió en un mismo sobre y las 12 que el Sr. Lebas me envió, salieron el 31 último. De Vd. atte., D. García.

 

 

Primeras discenciones

A pesar de que la prosperidad material se acrecentará en los siguientes años, la Colonia vivirá conflictivas y turbulentas situaciones intestinas.  El conflicto se plantea en diferentes planos por un lado el enfrentamiento entre la  Iglesia “oficial” representada por su pastor, y los “disidentes” , enfrentamiento que se arrastraba desde los valles, dónde si bien se había llegado a un status quo, subyacían importantes diferencias.

Esto fomenta nuestra tesis de que los problemas internos de los valdenses ya venían desde los valles, por más que aquí se suscitaron por ese motivo y por otros puntuales.

Este conflicto fomentó las discrepancias entre los colonos, por ejemplo, sobre el lugar donde erigir el templo, si bien no fue el único la importancia de la colocación del templo para una comunidad religiosa era fundamental.

Por un lado aparecían los acaudillados por Morel y con el apoyo de la Sociedad Agrícola que querían instalarlo en La Paz y por otra parte los que con el apoyo de Pendleton querían ubicarlo en un lugar más céntrico de la Colonia.

Los colonos, como decíamos divididos antes de la llegada de Morel, se sometieron voluntariamente al principio a la disciplina que se les imponía. Se formuló, con ese fin, un reglamento aprobado por la mayoría de los electores. Veinte catecúmenos se inscribieron para las clases de instrucción religiosa.

El 15 de septiembre la Colonia se constituyó en comuna de la siguiente forma:

Juan Costabel  teniente alcalde

Bartolo Ugon, Esteban Planchon, Santiago Guigou y Pedro Gonnet, concejales.Esta comisión auxiliar es una de las primeras de la república.

Con Morel  habían llegado familias (unas 40), a fines de 1860 llegaron otras, de manera que la colonia aumentaba con rapidez. Por otra parte, los asuntos materiales prosperaban; las cosechas eran buenas, la venta de los productos se realizaba con facilidad. Los colonos gozaban de absoluta paz con el vecindario.

 

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2. 9
El avivamiento (Risveglio)
 

 

Vale la pena detenerse un instante en este proceso que llevó a la división de los valdenses en territorio europeo, pero que repercutió en los primeros colonos en el continente americano.

La tranquilidad del pequeño mundo valdense es rota alrededor de 1825 con el arribo de Félix Neff, un ginebrino que abandonó el ejército para dedicarse a la predicación.

Estuvo muy poco en los valles y su vida fue corta muere a los 31 años, pero fue su presencia lo suficientemente explosiva para desencadenar una revolución.

Le da a la teología reformada un énfasis romántico e individualista. Sus actividades de  carácter más libre, comprometido y personal llega a las personas sencillas de extracción campesina.

Luego de un par de años la situación hace crisis. De un lado está la masa de la población que reacciona negativamente a ese fervor religioso en defensa de una tradición y de una historia gloriosa y por otro lado el grupo más liberal.

Los enfrentamientos surgen a partir de problemas aparentemente secundarios, como son el tiro al blanco, el baile, las canciones, formas colectivas en que la juventud expresa su forma de cultura popular alternativa. Según los tradicionalistas estas costumbres son mundanas. Los enfrentamientos llegan muchas veces a las manos.

En el año 1831 se constituye una iglesia disidente. Las tensiones luego disminuyen y pasan a ser sólo confrontaciones de ideas. De este movimiento disidente nacerán las escuelas dominicales tan populares en nuestra zona.

Otra figura de real significación en este período será el general inglés Charles Beckwith. Su revolución cultural pasa fundamentalmente por las escuelas en las que logra una total renovación. El risveglio será una gran obra pero marcará un claro cisma que en la historia sudamericana pesará y mucho.

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2. 10
La bandera Británica será si es necesario izada
 

 

El enfrentamiento entre Morel y Pendleton asumió la forma de una disputa no sólo entre dos personalidades en busca de afirmar su liderazgo entre los colonos sino de intereses muy distintos.

Por un lado la figura de Frederick Henry Snow Pendleton, el capellán inglés que había solucionado los problemas de los valdenses en la Florida, que los había trasladado al Rosario Oriental , que aparentemente velaba constantemente por sus intereses, intercediendo frente a las autoridades para evitar que la Sociedad colonizadora los despojara de sus legítimos derechos. Personaje de actuación bastante oscura cuyos objetivos finales pueden haber estados marcados por alguno de estos que enumeramos o la mezcla de ellos.

1º Ser la principal figura del proceso colonizador. Para ello debía eliminar a Morel  de la lucha.

2º Llevar a los colonos a la religión Anglicana de la cual era originario.

3º Enriquecerse a cuestas de los negocios y las intermediaciones que llevaba a cabo.

Mostraremos algunos ejemplos. Uno de ellos es la carta que textualmente transcribimos párrafos arriba dónde Doroteo García le expresa....Confío en que su presencia en el Piamonte será un gran servicio.....En cuanto a sus observaciones en cuanto a la pérdida de tiempo y a los gastos que le ocasiona la prosecución de la empresa, le hemos dado la debida atención mis colegas y yo. Encontrará así, adjunto una carta nuestra en la que le asignamos la mejor compensación que podemos ofrecer actualmente, y esperamos que Ud. la encontrará aceptable.      

A su vez en el informe que hace Pablo Lantaret en 1869 habla sobre la “ desinteresada” actuación de Pendleton: Pero el motivo más grave de recelo por el benefactor de un buen número de valdenses me ha parecido la acusación hecha contra Pendleton, y que no ha sido por el momento refutada, de estar en negociaciones con el Directorio y de haber aceptado de él una suma muy considerable, 500 libras esterlinas me han asegurado, por traerles nuevos inmigrantes. En el mismo momento en que viajaba a expensas de los amigos de los valdenses para recoger dinero en diversos países, y en los valles mismos para despertar el interés de emigrar, él había pedido y recibido de la Sociedad de Colonización una gruesa suma como precio de 2000 colonos que serían comprometidos a ir a América. Si el hecho es real, y después de lo que he entendido y leído parece que lo es, es fácil explicarse como los sentimientos que lo habían consagrado benefactor no se trasladaran voluntariamente sobre el especulador.

Pero además Pendleton estaba fuertemente influido por su idiosincrasia inglesa, a tal punto que en Sínodo de 1860 afirmará que para asegurar la tranquilidad y seguridad de los colonos, el terreno “....será para ese objeto comprado y colocado bajo el patronato del gobierno inglés y la bandera británica será, si es necesario izada”.

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2. 11
No podemos tomar las costumbres de los habitantes que andan sin Dios y sin esperanza
 

 

Enfrentado a esos intentos hegemónicos estará el pastor de la colonia Miguel Morel.

Este observaba con temor que los colonos, si no tenían una organización religiosa suficientemente fuerte, terminarán por “...tomar las costumbres de los habitantes del país, que viven aquí un poco como los animales, que andan sin Dios y sin esperanza en el mundo”.

Para evitar ese estado de cosas, procuró establecer una verdadera teocracia, redactando un reglamento que intentaba crear “...una colonia sometida a una regla y a una disciplina, no una aglomeración de familias con distintas costumbres viciosas...sino una sociedad que tenga como base y como regla, la palabra de Dios”.

Este reglamento como era previsible, levantó oposición entre los colonos y también de parte de la Sociedad que veía que a través de él se erigía una autoridad superior a la suya dentro de la colonia.

 

 

De distintos valles y no los mejores

Es probable que los colonos que se habían decidido a emigrar no eran, generalmente los mejores elementos de la comunidad; que los primeros años transcurridos en América, sin pastor, librados a sí mismos, no habían tomado costumbres de mansedumbre y sumisión; que los colonos eran, en general, muy individualistas e independientes; también el hecho de que provenían de todos los rincones de los valles. Lo que significaba entonces, que eran realmente extraños los unos para los otros, pues en cada valle vivían aislados y como extraños para los habitantes de las otras aldeas y muchas veces incluso con variantes en el dialecto patois piamontés que hablaban.

Esta opinión era incluso sostenida por el propio Miguel Morel cuando en una carta preguntaba: “De qué elementos se compone la Colonia? Se compone de familias e individuos venidos de los cuatro rincones de los valles, y nada podía garantizar que fueran los más morales y piadosos. No hubo selección. Vino quien quiso venir”.

 

 

Y vino el primer maestro y hubo una Blanca Escuela

En marzo de 1861 llegó el maestro Juan Daniel Costabel que abrió una escuela en la cual se inscribieron 46 alumnos.         

El espíritu tenaz del pastor en la represión de todo abuso, y en el mantenimiento de la disciplina del reglamento, creó dificultades.

Un valdense recién llegado de los valles, con un clarinete quería instituir bailes y diversiones públicas, otros tenían despachos de bebidas y no santificaban el domingo. El pastor se opuso a este proceder denunciándolo hasta desde el púlpito.

El mismo director de la Colonia se declaró en contra del pastor en estos incidentes.

El reglamento disciplinario de Morel que admitía hasta la intervención de la policía   para la represión de los abusos, era considerado opuesto a los intereses de la Sociedad.

La chacra que la Sociedad había regalado a Morel suscitó la envidia de muchos y fue motivo de críticas para los adversarios.

Ciertos colonos influyentes-defraudados en sus ambiciones de ocupar puestos honoríficos en la iglesia o en el municipio- crearon una atmósfera de desconfianza y de hostilidad manifiestas.

Lógicamente Pendleton aprovechó la ocasión para apoyar los disidentes.

Pendleton visitó la colonia repetidas veces para informarse de las necesidades y de las reclamaciones de los colonos contra la sociedad, para vender el trigo y arreglar las cuentas, prescindiendo siempre del pastor.

A su llegada Pendleton entregó dinero a algunos colonos para que estuvieran a su favor. No se preocupó-como lo había prometido en Piamonte- de la escuela, ni del culto, ni de la habitación del maestro y del pastor.

Posteriormente viajó a los valles donde declaró que sólo mantendría al maestro y al pastor hasta 1863 e hizo además un relato negativo  y tendencioso de la colonia y manifestó que el ministerio de Morel era “nulo e imposible”.

Los miembros de la iglesia de la colonia-conocedores de las manifestaciones de Pendleton por una carta de la Mesa Valdense- protestaron con energía en una asamblea y elevaron la correspondiente protesta a la Mesa.

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2. 12
Siguen las plémicas y conflictos
 

 

Las comunicaciones de Pendleton de que no podría sostener por más tiempo al pastor, crearon una situación crítica para Morel, puesto que la Mesa Valdense tuvo que notificarle que no tenía recursos para proveerle los honorarios.

Entonces los colonos hicieron un esfuerzo verdaderamente digno de elogio. Resolvieron establecer el diezmo, pero a causa de los inconvenientes que originó esta medida, se dejó sin efecto. Después de muchos cambios de ideas y de varias asambleas, se firmó el 8 de octubre de 1863, un contrato entre los colonos y Morel que decía entre otras cosas: “Los jefes de familia  y los miembros electores de la colonia valdense del Rosario Oriental, que suscriben, se empeñan solidariamente en suministrar anualmente al señor Morel para sus honorarios de pastor, la suma de cinco mil francos más una cuartilla de trigo por familia. Con ese objeto se establece una contribución de dos patacones por individuo. Esta contribución, pagadera en cuatro trimestres, será remitida a manos del Consistorio que, al término de cada año, dará cuenta a la Congregación del sobrante en su informe”.

Este contrato fue firmado por la casi totalidad de los jefes de familia.

Todo parecía haberse encarrilado positivamente, pero pronto el contrato fue violado.

Las causas de la nueva desavenencia provino del sitio elegido para la ubicación del templo. Unos querían que se construyera en La Paz, otros en algún punto que consideraban más céntrico en la Colonia.

Como en el galpón que hizo de albergue a los colonos servía al principio de templo no era preocupación la construcción del mismo. Estos hechos cambiaron radicalmente cuando el Directorio notificó a los valdenses que para el 1 de enero de 1864 debían desalojar el galpón si el templo no se construía en La Paz como era el interés de la Sociedad Agrícola y lógicamente de Morel. La asamblea del 15 de noviembre de 1863 había resuelto construir el templo en La Paz a la mayor brevedad basándose en tres razones:

1º- Que el gobierno no permitiría erigirlo en el campo.

2º- Se iría contra la voluntad de la Sociedad Agrícola.

3º- Que la ubicación en La Paz sería un medio más eficaz de evangelización que si se ubicase en el campo.

Morel opinaba que el gasto del edificio se elevaría a cuatro mil pesos. Con la contribución de los colonos, la ayuda prometida por el Directorio, la suma colectada por Pendleton y unos nueve o diez mil francos más de la Mesa Valdense, se cubrirían los gastos por completo. En la misma asamblea se votó la construcción del edificio escolar en la chacra de Pendleton y se encargó a Morel la gestión ante el gobierno para la autorización correspondiente.

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2. 13
Progreso material
 

 

Una carta de Pablo Davyt a Juan Daniel Revel de 1863 certifica el crecimiento económico de la colonia. “Si pudieras estar acá cuando cosechamos el trigo, podrías recoger para tener el pan para varios meses. Si vienes, no traigas dinero, inviértelo en comprar tachos de cobre, utensilios de cocina, hachas, podaderas, azadas, calzado grueso, mucha ropa y tela bien fuerte; los colonos estarán encantados de comprar lo que no necesites para ti, y así tendrías dinero para los primeros meses. Todo lo que plantamos viene bien. Coseché 42 fanegas de trigo, 10 de maíz, 1500 zapallos, 2000 sandías y melones, que son frutas magníficas que vendemos en Rosario. Vivimos no muy lejos de unos amigos; cuidamos por turno los animales y los llevamos a beber agua al arroyo Sarandi de dónde traemos agua también para nuestro uso hasta que tengamos un pozo”.

Una carta de Doroteo García a Ruperto de las Carreras –éste último director de la Colonia a la muerte de Robillard- fechada en Montevideo el 3 de mayo de 1863 dice textualmente: “ Mi estimado amigo: Ventas de Trigo: En contestación a tu apreciable del 28 último y habiendo conseguido que Poiyade tome el trigo a 51/4 pesos antigua moneda, he decidido celebrar venta después de consultar con Quevedo, tomé por dato para mi cálculo, que Roselló lo traerá por 20 reales y que el desembarco es por cuenta de Poiyade. He contratado 450 fanegas poco más o menos para que entre el trigo de Fourneront y otros que no esté en buena condición- pero te prevengo que ajustamos sobre las muestras que tenía yo acá.- Creo haber hecho buen negocio en todos respectos.

Ventas de Terrenos: Respecto a las chacras que se han mensurado o se mensuren en las costadas Sarandi y Rosario, ya sabes que ha tenido por base siempre el no consentir la aglomeración de terreno que la ambición de los colonos quisiera hacer y esta idea es más fuerte ahora, que se ha disminuido tan notablemente. Quiero pues que aproximadamente una chacra de 36 cuadras se deje para alguno que no tiene en dónde trabajar o para los que vengan después. Para aquellos que queden con terrenos en sus fondos o costados y para los que en adelante vengan como colonos a situarse en estos terrenos;  estoy muy de acuerdo en que se contrate a dos cuadras de cosecha por cada cuadra de terreno. Tú conoces bien mi espíritu justo y razonable, consultando el interés de la Sociedad y de la colonización para que tenga necesidad de más detalles.

Cuento que para primera ocasión, bien sea con Roselló o con otro, en que pueda traer una regular cantidad, me remitas el trigo. Devolveré las bolsas con él que lo traiga y trata de obtener que regresen a esa sin tomar carga agua para despachar más pronto.

Revolución: Todas las noticias del norte de Río Negro son – Flores con 400 hombres en Cuareim, - Lamas iba a ponerse en marcha el 2 con 1000 hombres- el general Medina cerca del Durazno con 2500, Olid dicen que marchó con 1500.

No hay más lugar, mis attos. Recuerdos a esas amas y a Gasser a quién espero ver pronto”.

El progreso económico fue acompañado de un aumento poblacional. Se conjuga para ello la llegada de nuevos inmigrantes junto al alto índice de crecimiento vegetativo, así como ejemplo digamos que el informe de la Mesa al Sínodo de 1864 indicaba que desde mayo de 1860 a marzo de 1864 se registraron en la colonia 85 nacimientos, 9 fallecimientos y 22 matrimonios.

En 1862 la colonia contaba ya con 355 habitantes y a pesar de las divisiones, los colonos afrontaban unidos las tareas agrícolas asegurando el éxito de la misma.

En sucesivas cartas los colonos describen su posición de bienestar: “En el año 1863 cuando llegué, había 400 almas en la colonia, y ahora en 1868,  ya somos 700. Dios nos bendice abundantemente; la situación de la colonia es inmejorable, barcos de Montevideo y de Buenos Aires andan en el límite mismo de nuestras tierras. Los ranchos de terrón son reemplazados por casas de ladrillos”. Está es parte de una carta que Revel escribe a Bartolomé Malan.

En tanto el propio Juan Daniel Revel en misiva a su cuñado Argaut fechada en 1865 dice: “Es glorioso y lindo partir para habitar en un país casi despoblado dónde no hay reuniones ruidosas ni tantas ocasiones de caer en la tentación. Acá se vive tranquilo aunque a veces hay choques entre el partido blanco y el colorado. A  nosotros los colonos, no nos molestan, pero a veces nos llevan los caballos; a mi me llevaron uno que me costó 80 francos...En cuanto a mi, puedo decirles sinceramente que estoy muy contento de haber venido a América. Espero que Dios me dé salud para trabajar. Hay que trabajar mucho, pero se es bien recompensado y el trabajo no es tan rudo como en los valles. Estoy contento de haber traído muchos libros que presto a todos los que quieren leerlos...”.

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2. 14
Queda decretada la construccion de la primer Iglesia Evangelica Valdense de America
 

 

Así se lo comunica Doroteo García a Miguel Morel en carta fechada el 26 de febrero de 1864 y que dice:

Sr. Pastor Miguel Morel:

Colonia Rosario Oriental

Construcción de la iglesia valdense:

El Sr. De las Carreras me comunicó al fin del pasado año, sus puntos de vista, respecto a la construcción de la Iglesia Valdense y a la situación del terreno que usted desearía tener como concesión. He tenido que esperar su vuelta a la colonia para acusarle recibo de su carta de noviembre 15, y expresarle que encuentro razonable la decisión que Vd. ha tomado de acuerdo con el Consistorio de empezar definitivamente la construcción de la iglesia. Le adjunto el título de propiedad de la mitad de la manzana número 7 que mide 50 varas de frente a la Plaza de la Villa de La Paz para la construcción de la Iglesia y de la casa del Pastor.

Una vez empezada la construcción, pondré a sus órdenes los 200 pesos que yo había ofrecido con tal objeto. El Directorio no puede mostrarse más generoso sobre todo si se tiene en cuenta que todavía no ha reembolsado los 4.000 pesos que adelantó a los colonos hace cinco años sin ningún interés.- Le envío de vuelta la constitución de su iglesia, la que me había sido facilitada por el señor De las Carreras.

El Gobierno ha sido informado de la erección de la Iglesia. El Sr. Presidente de la República ha leído atentamente la constitución que ya he mencionado.

Los problemas de la actual guerra han impedido que se diera la aprobación por medio de un Decreto, a todo lo propuesto. Pero Ud. debe darlo todo por decretado y comenzar de inmediato la construcción. El Sr. De las Carreras le testimoniará mis votos por su prosperidad personal y la de la Colonia en general.

 De Vd. atentamente.-

 

 

Confirmación de la construcción

En carta fechada sólo tres días después de la anterior-y en año bisiesto- 29 de febrero de 1864 Doroteo García le confirma a Miguel Morel todo lo que le había adelantado en la misiva anterior en relación a la oficialización de la construcción del primer templo valdense en territorio americano. La carta dice:

“Decreto Autorizando la erección de la Villa de La Paz y de la Iglesia: En confirmación de lo que le anuncio en mi carta del 26, tengo el placer de anunciarle que por Decreto de esta fecha, el Gobierno de la República pasaba a autorizar la erección de la Villa de La Paz y de la Iglesia Evangélica. La manzana número 4 ha sido elegida para el establecimiento de las futuras dependencias públicas.

Me apresuro a comunicarle estas buenas nuevas y le ruego las haga llegar a conocimiento del Consistorio. Acepte mi consideración de siempre...

 

La Azotea

Este comercio de ramos generales el más importante de la naciente colonia era propiedad de Juan Bartolomé Griot y esta ubicado en el cruce de caminos entre La Paz y Colonia Valdense. El propio Griot cedería pocos años después su local para que se iniciara allí el primer liceo rural y mixto del Uruguay. La mercadería a su comercio le llegaba por el Puerto Concordia desde Montevideo.

Por supuesto que los precios despiertan nuestra curiosidad:

Azúcar 0,12    Yerba  0,06     Carrete de hilo        0,04             Sal  0,02

Pasas De Uva   0,24         Yunta de Gallinas  0,50           Olla de fundición  0,20

Agua Florida    0,32       Taza para Desayuno  0,10  

No escapaban las ofertas grupales, como por ejemplo:

Artículos para alhajar la cocina incluyendo  un balde, 1 sartén, 1 olla, 1 espumadera,

2 platos de lata, 3 platos de loza, 3 tazas, 1 chaira, 1 vara y 2 Kg. de sal  todo por pesos 4,16.

En sección Farmacia lo más corriente era: aceite de castor, píldoras, agua sedativa, pomada alcanforada, pagliano y procedente de Europa destacaban champagne, asti, bordeaux, sauterne, masas, azúcar y arroz. Además Griot  tenía servicio de restaurante y hospedaje con precios muy módicos: por desayuno, cena, cama y dos botellas de vino 0,72.

Por almuerzo y bebidas 0,40.

Por cena y 4 botellas de vino 0,88.

Por dos días de pensión con cama y comida  1,20.

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2. 15
Dos años de crisis (1865 Y 1866)
 

 

En cumplimiento de la decisión de la Asamblea de Iglesia del 15 de noviembre de 1863 relacionada con la escuela, Morel hizo gestiones ante Pendleton para conseguir un pedazo de terreno en su chacra para la erección de la escuela. Firmó un contrato con un albañil con ese objeto y mandó acarrear ladrillos para empezar el trabajo. El Director de la Colonia Ruperto De las Carreras se opuso de manera terminante y obtuvo el apoyo de 62 jefes de familia, ofreciendo pagar el maestro durante cinco años si el edificio escolar se construía en La Paz. A causa de estos acontecimientos se suspendieron los trabajos. Era menester volver a estudiar la decisión tomada en dicha asamblea, por lo que se realizó otra el 8 de enero de 1865 en la cual se resolvió:

1º - Que sería construido un local de culto en el pueblo de La Paz entretanto que la colonia pudiera hallar las sumas necesarias para la construcción de un templo.

2º - Que ese local de culto sirviera provisoriamente de escuela.

3º - Que serían construidas dos pequeñas escuelas en el pueblo de La Paz, con el objeto de poner, por cuanto fuera posible, la instrucción al alcance de todos los niños de la colonia.

4º - Que los gastos de instrucción estarían a cargo de los colonos.

Esta decisión volvió a tener oposición. El Consistorio, en casi su totalidad, protestó con energía y encabezó un movimiento de rebelión contra el pastor, lo cual desorganizó la iglesia. Desde ese momento se constituyeron de hecho, dos partidos: el de La Paz y el de “arriba”, separación que se fue acentuando con los años.

Esta división inesperada, que deshizo, de repente, lo que había sido arreglado, a fines de 1863, con tanta fatiga, afectó muchísimo a Morel.

Con carta de fecha marzo de 1865, Morel cansado y desanimado, pidió a la Mesa Valdense que lo llamara a los valles.

La situación iba empeorando día a día. Muy pocos eran los colonos que cumplían con las cláusulas del contrato relacionado con el honorario del pastor de fecha 8 de octubre de 1863. En esa época Morel viéndose abandonado por muchos de los que habían prometido sostenerlo, declaró que ya no se consideraba pastor sino de los que mantenían su contribución; como los demás aprovechaban sus servicios, resolvió hacerles pagar una tarifa: pesos cuatro para bautizo y pesos veinte para matrimonio.

Este sistema contrario a las tradiciones de la iglesia, suscitó una vez más protestas.

Sin embargo el acto en sí era gratuito, lo que se cobraba realmente era la inscripción en el registro Civil.

El 7 de septiembre Morel para evitar la crisis total presentó su renuncia de pastor a la Parroquia. Por algún tiempo no se celebraron cultos con regularidad hasta que el 1 de diciembre, Morel volvió a sus funciones a pedido de un cierto número de colonos, para no dejar por más  tiempo en abandono  a  la colonia.

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2. 16
Todo el mundo es pastor excepto el mismo pastor
 

 

Con el año 1866 la situación empeora, las divisiones se acentúan y se conforman tres grupos:

1º - Una iglesia libre en el local de Gonnet.

2º - Un grupo de veinte adversarios del pastor que se reúnen en el galpón.

3º - Algunos partidarios del risveglio que hacen causa aparte.

En una carta escrita a la Mesa Valdense en junio de 1866 Morel dice: “Antes, el local de culto público era demasiado reducido, puesto que los colonos asistían  con regularidad a los cultos...el pastor era generalmente respetado...desde entonces el pastor ha sido despreciado y hasta insultado... En lugar de un culto hay, en realidad, tres, ¿Qué religión es esta según la cual todo el mundo es pastor excepto el mismo pastor?”.

Con fecha 6 de octubre Morel escribió a la Mesa que desde hacía un año estaba sin ningún recurso, con una numerosa familia y, para colmo de desgracia, con algunos de sus miembros enfermos. El mismo Morel sufría ataques de asma.

La Mesa Valdense, que por las informaciones tendenciosas que recibía, no estaba bien al tanto de lo que realmente acontecía, condenaba su manera de proceder.

El gran luchador, se sintió vencido. Con gran tristeza escribía a Doroteo García “ Usted es la única persona de todas aquellas con las cuales yo tuve que tratar desde que me ocupé de la emigración, que me haya tendido siempre una mano fraternal y protectora.

 

 

Ultima visita de Pendleton

A principios de 1867, la situación mejoró sensiblemente. Cincuenta familias se inscribieron para atender el culto que dirigía el pastor, el cual estaba reorganizando la congregación. Se nombró un nuevo Consistorio. La Colonia cansada de disensiones, parecía entrar en el camino normal. Así lo decía Morel en comunicación a la Mesa Valdense: “Es esto, el voto más ardiente de mi corazón y la oración que hago subir hasta el trono de Dios, a favor de esta pobre colonia que ha sido durante tanto tiempo agitada por las pasiones.”.

Mientras tanto Pendleton había utilizado las sumas destinadas para pagar los honorarios del pastor y del maestro, para saldar cuentas de los colonos.

Valiéndose del mandato del Sínodo de 1859 que lo había designado como colector para la colonia, había explotado la situación y que además de las invitaciones reiteradas de presentar un informe financiero, había constantemente diferido de hacerlo y que al fin, a pesar de todo, continuaba colectando en nombre y por cuenta de la Iglesia Valdense, sumas cuyo empleo se ignoraba.

El Sínodo de 1864, considerando todos estos precedentes había aprobado lo siguiente:

“El Sínodo lamenta que el señor Pendleton, generoso  iniciador de la Colonia del Rosario, no haya presentado todavía, conforme al articulo 8º de los actos del último sínodo, el informe de las sumas que ha recaudado para dichos fines y descarga al señor Pendleton de todo mandato ulterior de colector en nombre de la Iglesia Valdense.”

Luego de esto Pendleton envía un informe financiero según el cual resulta el siguiente balance:

Sumas recaudadas desde 1859 a 1864 a favor de la colonia: 105.338,75 francos.

Gastos para el pastor 27.541,25

Gastos para el maestro 11.812,50

Gastos para la colonia 24.723,50

Por gastos de viaje e impresión  22.753,50

Queda un saldo de francos 18.508.

De esta última suma, francos 12.500 son destinados para la erección de un templo en la colonia  y francos 6.008 para gastos imprevistos.

Después de unos años de ausencia Pendleton llega a Montevideo el 5 de agosto de 1867. Morel trata enseguida de llegar a un acuerdo con él, aunque sin resultado.

Pendleton hizo gestiones por su cuenta ante el gobierno, para conseguir la autorización de la construcción de un templo en su chacra con la colecta realizada.

El gobierno provisorio del general Venancio Flores concedió la autorización y dio a Pendleton una carta de recomendación para el jefe político del departamento de Colonia con el fin de facilitarle la tarea.

El doctor Ruperto De las Carreras-administrador de la colonia- enterado de esto, procuró inmediatamente la revocación de la autorización dada, fundándose en el hecho de que la autorización para La Paz ya había sido concedida por el superior gobierno. Habiendo llegado Pendleton a la colonia el 19 de septiembre, sin notificar nada, ni al pastor, ni al Consistorio, convocó a los colonos para la colocación de la piedra fundamental el día 21. Ruperto De las Carreras lo hizo citar de inmediato ante el juez del Colla (Rosario) y al comparecer le comunicó el decreto de revocación, de manera que no pudo colocar la piedra fundamental. Simultáneamente De las Carreras le reclamaba, en nombre del Consistorio, las sumas recaudadas para la colonia.

El 22 de septiembre Pendleton salió hacia Montevideo prosiguiendo viaje hacia Europa guardándose el dinero y la confianza que habían depositado en él muchos de los valdenses. Fue se última visita.

Lógicamente que estos últimos acontecimientos tan negativos, no quitan los valiosos aportes que realizó fundamentalmente de contacto en los difíciles comienzos de la colonización. Como decíamos anteriormente su ambición de ser el jefe de la colonia, de intentar llevar a los colonos a la religión anglicana contribuyeron para la desunión.

Fue además Pendleton diríamos el fundador de Colonia Valdense, ya que en su chacra dónde fue llevando los disidentes nacería lo que en principio se llamó “Centro” y que posteriormente tomó el nombre actual.

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2. 17
Un grave peligro evitado
 

 

A principios de 1868 la colonia estuvo a punto de perder su independencia. El Director de la Colonia consiguió la aprobación por parte del gobierno de una reglamentación para ella. Así lo expresa un periódico montevideano el 6 de marzo de 1868:

“Con fecha del 11 del mes de febrero, el gobierno del General Flores ha aprobado el reglamento interno de la Colonia Valdense, establecida en el Rosario, y debemos esperar excelentes resultados de una tal organización, sin la cual fracasarán las mejores resoluciones. Este reglamento establece lo que sigue:

Todos los individuos mayores de 25 años, a cualquier nación y culto que pertenezcan, tienen derecho de ser elegidos miembros de la Comisión Colonial, que se compondrá del Administrador y de cuatro miembros propuestos por el Administrador. Este último será el Presidente nato de la Comisión y en su ausencia, designará al que debe reemplazarlo. Las atribuciones de la Comisión son las siguientes: proporcionar un pastor Valdense a la iglesia que se va a construir en La Paz; buscar y pagar los maestros que deben encargarse de la instrucción  de los niños de ambos sexos, conservar en buen estado los caminos, dirigir la construcción y conservación de edificios de propiedad común, recibir los fondos, propiedad, documentos, escrituras, etc, inspeccionar las escuelas y proporcionar al Consistorio de Colonia Valdense los fondos necesarios para las mejoras y conservación del Templo Evangélico, construido en el pueblo de La Paz . Además se formularon proyectos para formación de capital fundado sobre contribuciones obligatorias de los colonos.

Era evidente que al aceptar este reglamento la Iglesia perdía su independencia; la elección del pastor estaba subordinada a una autoridad civil que podía estar incluso compuesta por católicos. No escapó al criterio de los colonos valdenses adiestrados en las persecuciones de tantos siglos en Europa, el peligro que se cernía sobre su joven colonia. Como por encanto desaparecieron las desavenencias y se unieron como un solo hombre, encargando al Consistorio de rechazar el reglamento.

Al respecto el propio pastor Miguel Morel escribía en el periódico “El Siglo” el 15 de julio de 1868 lo siguiente:

“Hacia fines del mes de marzo de 1868, el Administrador, queriendo imponerlo a los colonos (el reglamento) como una ley del gobierno, lo hizo conocer oficialmente a la colonia por intermedio del señor Nin, Alcalde Ordinario del Colla, en una reunión particular tenida en el galpón de la Sociedad. Pero los colonos, considerando ese reglamento como contrario a su contrato de colonización y como un insulto inferido a la Colonia, que data de una decena de años y cuyo mayor número no depende más de un Administrador ni de la Sociedad, hicieron a ese reglamento tal acogida, que pocos días después el Administrador tuvo el valor de hacer expedir por el Alcalde Ordinario una orden a todos los colonos de comparecer al Colla, a fin de consignar individualmente su rechazo. En presencia de hechos tan graves, los colonos, en número de 106, entre los 114 jefes de familia, dieron poder al Consistorio encargándole de rechazar el reglamento. Habiendo comparecido el Consistorio y declarado cuál era la intención de la colonia, el Administrador retiró su reglamento mediante un acto público de fecha 7 de abril de 1868.”.

Cabe decir que el propio Administrador manifestó a Morel que no habían estado ajenos a imponer el reglamento a la colonia unos cuantos colonos valdenses.

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2. 18
Fin del pastorado de Morel
 

 

Si bien el año 1867 había comenzado con buenos auspicios, la llegada de Pendleton volvió a exacerbar los ánimos. El hecho de que había conseguido permiso para levantar un templo en el campo, avivó nuevamente la oposición. Los adversarios acusaron al pastor de haber engañado a la colonia, haciendo creer que no se podía conseguir ese permiso. El peligro que corrieron de perder su independencia los volvió a unir, cuan contentos estaban allí los colonos de tener alguien como Morel que los defendiera ante el peligro.

A mediados del año 1868 el Consistorio, basándose en las resoluciones de las asambleas del 15 de noviembre de 1863, del 8 de enero de 1865 y del 4 de julio de 1867, que había  resuelto proponer a la Congregación una contribución de 12 pesos por chacra para la construcción del Templo de La Paz y de otras disposiciones para los que no poseían chacras, resolvió dar principio a los trabajos del templo. Se contaba para ello con 200 pesos del señor García, 300 del señor Ruperto De las Carreras, el terreno aceptado y el compromiso moral de edificar el templo. Por otra parte el galpón había sido vendido por la Sociedad y desde el 1 de abril los colonos estaban sin local de cultos. Se habían  recibido ya buenas contribuciones de los colonos y algo también de la Mesa Valdense. Se comenzaron los trabajos, los cuales tuvieron que suspenderse a principios del invierno de 1869 por mal tiempo y por falta de recursos.

A la llegada de Lantaret, en agosto de ese año, los muros del templo tenían tan sólo tres metros de altura, por no haber muchos colonos hecho efectivas sus suscripciones.

En tales condiciones termina el pastorado de Miguel Morel. Durante muchos años después ejerció aún cierto ministerio, especialmente en La Paz, pero en carácter de pastor jubilado.

 

 

Final de la Sociedad Agrícola

 

En carta dirigida a Miguel Morel el presidente de la Sociedad Agrícola del Rosario Oriental Doroteo García le comunica la conclusión de la obra colonizadora por parte de dicha sociedad. En la misma fecha dirige otra carta similar a José Berton. El texto de la misma dice: “La Colonia Valdense esta completada- Ofrecimiento en venta de los campos que quedan. Habiendo recibido ya el casi completo establecimiento de la Colonia Valdense por la enajenación de casi todas las chacras y terminación inmediata de los contratos pendientes, el Directorio de la Sociedad Agrícola compuesta por los señores Quevedo, Errazquin, y yo , cediendo al deseo general de los accionistas de liquidar la Sociedad Agrícola y proceder a la venta de los terrenos, casa y existencia, restantes, ha resuelto en sesión de ayer (la carta es del 1 de septiembre de 1868) avisarle a los Colonos Valdenses, remitiéndoles la relación detallada de dichas existencias que acompaño. El Directorio ruega a usted, se sirva promover la reunión de los Colonos para que decidan si quieren comprarla, y que hagan oferta de la suma que estén dispuestos a pagar por ella. Con objeto de facilitar y acelerar este resultado, dirijo carta igual a ésta a Joseph Berton.

El Directorio recomienda la urgencia de una contestación categórica, porque ya ha recibido proposiciones de compra y se halla en el caso de resolver sin demora. Sin más asunto, quede de usted atte. S.S.”.

El Administrador de la Colonia Ruperto De las Carreras era el más interesado en la compra de las acciones de la Sociedad. En contestación a una proposición suya, Doroteo García le contesta lo que sigue: “Septiembre 12 de 1868. Presente. Venta-en principio- de los sobrantes. Muy señor mío: El Directorio de la Colonia Agrícola en vista, de su carta del 10 en que hace usted proposición de comprar por trece mil pesos las existencias que constan de la relación que usted adjunta, en sesión de ayer ha decidido aceptarla, siempre que no sea mejorada por los Colonos, a quienes ha resuelto avisar de la venta, acompañando copia de dichas existencias. Lo que participo a usted para su gobierno, quedando con toda consideración de usted.”.

Al final la venta fue para De las Carreras en los 13.000 pesos mencionados en la carta.

Las dificultades entre los colonos y el administrador se agravarán aún más , luego de comprar las acciones de la Sociedad. Demoró la entrega de los títulos de propiedad definitivos y no autorizó la utilización gratuita del monte costero del Rosario como marcaba el contrato inicial. Los valdenses a través de su representante Juan Bartolomé Griot llevaron su causa a la prensa y a la justicia. Más adelante en 1873 la Asociación Rural intervino como mediadora entre las partes; en carta dirigida al pastor Michelin Salomon el 11 de noviembre de 1873, se propone que Ruperto De las Carreras retirará todas las demandas entabladas contra los colonos y las dará como no hechas y autorizará la utilización del monte para fruto de los colonos si estos retiraban, por su parte, la publicación que hicieron contra De las Carreras.

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2. 19
Carta a una hermana
 

 

Cerrando este período marcamos una carta que Timoteo Gonnet dirige a su hermana  fechada el 2 de febrero de 1868 y que dice:

“ Aprovecho la ocasión que me da el señor Arquette para darte noticias nuestras, gracias a Dios son muy buenas como hemos también recibido las tuyas por la carta dirigida a nuestra hermana Marianne que se encuentra también bien...debemos todos juntos dar gracias al Señor por las bendiciones temporales y cuanto más debemos orarle desde el fondo de nuestro corazón, a fin de que extienda bendiciones espirituales sobre nuestras almas a fin de que podamos progresar en la obra de santificación, pues está escrito que sin la santificación nada nos permite el Señor, así que nosotros debemos insistir a los pies del trono de gracia para que nos santifique y purifique de todo pecado. Querida hermana, te hablaré de las cosechas que el Señor nos ha dado con sus bendiciones hemos recogido ciento cincuenta fanegas de trigo, el maíz es magníficamente hermoso. En cuanto a las cosas de aquí son siempre un poco las mismas, se habla a menudo de la guerra, así como escuchamos que hay también en Italia. Querida hermana, no quiero que ignores que me casado el último día del mes pasado con Julie, hija de Abraham Félix del cantón de Vaud, Suiza; espero que el Señor nos bendecirá. Olvidé decirte que hay también un poco de cólera, han muerto ya algunos, pero hay que esperar que el flagelo termine pronto porque vamos ahora hacia el frío. Querida hermana, como nos has descrito la situación de Jeanne y que esto le agradará si le enviamos algunas cosas, le daremos 40 francos al señor Arquette que te lo llevará allá para que se los des; en fin, no te diré más cosas por el momento pienso que Arquette te hablará personalmente porque él conoce más o menos nuestra situación...”.

 

 

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2. 20
Al pionero pastor Miguel Morel
 

 

Fallece en su querida La Paz el 6 de febrero de 1882, El ataúd es llevado a pulso durante todo el trayecto hasta el cementerio, queriendo demostrar así su pueblo el aprecio que se supo ganar ese fiel ministro del evangelio y que como muy pocos en la historia predicó con el ejemplo.

A través de este poema quisimos homenajear a este luchador de la justicia sin igual.

 

Fue pastor de mil corderos

y también de algún león;

en su bondadoso corazón

Todo fe: guía y lucero.

 

No dudó en cambiar riquezas,

como Valdo en pobreza;

atrás quedaron Rorá y sus valles

para en La Paz recorrer calles.

 

Predicó con actitudes

fue gigante en virtudes,

fue humilde y ferviente,

hoy su espíritu está latente.

 

Dejó su vida, su familia

dejó todo por la vigilia

del eterno testamento

tu semilla no la lleva el viento.

 

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